sosiego y Camino, dos palabras para escribir un cuento
Sosiego y camino, dos palabras para escribir un cuento.
A principios de este mes de octubre hemos empezado el taller de escritura y lectura, que durará hasta finales del próximo mes de junio. Serán nueve meses fomentando la lectura y la escritura entre los participantes presenciales del proyecto y también entre todos los visitantes virtuales del blog que quieran acompañarnos.
Las dos palabras sobre las que partiremos para escribir un cuento o un relato son: Sosiego y Camino.
Resumiendo un poco el proceso, diremos que al taller en primer día asistieron dieciséis personas y que cada una de ellas propuso una palabra que, emparejadas por orden, dieron lugar a otras ocho y éstas a otras cuatro, que dieron lugar a las dos ya indicadas.
Aunque no citaré las dieciséis primeras porque resultaría tediosa esta explicación, las ocho del segundo nivel fueron: Indulgencia, Castigo, Estación, Trabajo, Amor, Candidez, Estela y Abanico. Del emparejamiento ordenado de estas ocho, salieron las cuatro siguientes: Perdón, Descanso, Inocencia y Sendero. Por fin, del emparejamiento de Perdón-Descanso surjió la palabra Sosiego, y de emparejar Inocencia-Sendero desembocamos en la palabra Camino.
Así, definitivamente, este mes proponemos escribir un cuento o un relato inspirándonos para hacerlo en alguna idea creativa nacida de la colisión generadora de estas dos palabras aparentemente casi incompatibles: Sosiego y Camino.
El libro propuesto para la lectura en este mes se titula El sueño de la ahogada y es del autor Enrique Alvarez, perteneciente al grupo de escritores leoneses, destacados en los últimos veinticinco o treinta años por su asombrosa capacidad creativa y la importancia de su obra, Pertenecen a este grupo el académico Luis Mateo Díez y el escritor de cuentos José María Merino, por citar sólo dos de ellos.
Enrique Alvarez ha publicado este año una selección de sus mejores cuentos bajo el título El trino del diablo y, además de El sueño de la ahogada, queremos destacar El rostro oculto, una novela de gran factura que analiza con maestría la sociedad española de los conflictivos años setenta.
En la primera semana de noviembre resumiremos los principales comentarios que recibamos sobre la lectura del libro, en caso de que recibamos alguno.
Lascolaboraciones podéis incluirlas directamente como Comentario en el blog omandármelas directamente para que las coloque yo mismo. Mi e-mail es libroteca@ono.com

eutiquio dijo
El proceso de la escritura.
La obligación de escribir ciñéndonos a unas condiciones muy concretas puede ayudar a despertar nuestra inspiración al concentrar el esfuerzo en una dirección determinada, pero también es posible que haga que nos sintamos demasiado constreñidos en el momento de dejar volar la imaginación con mayor libertad.
En un caso como el nuestro, en el que tenemos que redactar un cuento a partir de las palabras Sosiego y Camino, yo suelo empezar escribiéndolas en la parte de arriba del papel, a modo de título, y dedico unos minutos a buscar una idea que pueda unirlas. Al cabo de poco tiempo acuden a mí sensaciones experimentadas, canciones, libros, anéctodas y también una porción de vaguedades más difíciles de concretar en pocas palabras.
Hoy, del montón de posibilidades que he acumulado, escojo las tres que pienso que me pueden ser más útiles como inspiradoras de mi cuento: el poema Caminante no hay camino, de Antonio Machado, que siempre me ha transmitido gran serenidad al leerlo, la canción Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanki, que de niño me provocaba la imagen de un carretero haciendo su ruta reflexionando sin prisa, y el poema Itaca, de Constantino Cavafis, que, después de leerlo varias veces, creo que es el que me puede venir mejor para el enfoque que quiero dar al relato.
Copio aquí el magnífico poema del poeta griego, a partir del que procuraré crear mi cuento como una obra original, influida por él, pero en absoluto plagiándolo.
Dice así:
Itaca. Por Constantino Cavafis.
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
y rico en experiencias y aventuras.
A lestrigones, cíclopes o fiero
Poseidón, nunca temas.
No hallarás tales seres en tu ruta
si amplio es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al fiero Poseidón encontrarás nunca
si no los llevas dentro de tu alma,
Si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
que numerosas sean las mañanas
de verano en que arribes a bahías
nunca vistas, con ánimo gozoso.
Detente en los emporios de Fenicia,
adquiere hermosos artículos: madreperla y coral, ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos
-cuanto puedas invierte en voluptuosos
y delicados perfumes.
Visita
muchas ciudades egipcias y aprende,
con avidez aprende de los sabios.
A Itaqca tenla siempre en la memoria.
Llegar allá es tu meta,
mas no apresures el regreso.
mejor que se dilate largos años
y, en tu vejez, arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Un hermoso viaje te dio Itaca. Sin ella
el camino no hubieras emprendido.
Mas, ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño.
Rico en saber y en vida como has vuelto, comprendes
qué significan las Itacas.
14 Octubre 2006 | 11:33 AM