La inspiración, una estrella fugaz imprescindible que no basta
La creatividad es un acto superior a la construcción de un objeto que no requiere facultades especiales para hacer algo a partir de unos conocimientos o una experiencia anterior.
Podríamos decir que la creatividad exige cierto grado de inspiración, y que sólo mediante ella se alcanza el pálpito intangible necesario para que sintamos que nos encontramos delante de una obra nueva.
El problema, pues, se encuentra en definir lo que se entiende por inspiración, y no es fácil concretarlo sin apoyarnos en ideas que se encuentran por completo fuera de los límites comprendidos por los cinco sentidos del hombre.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua empieza definiéndola como el mensaje que Dios comunica a sus criaturas, estableciendo en segundo lugar que también es el efecto del autor que le hace sentir un eficaz y singular estímulo para producir algo espontáneamente y sin esfuerzo.
Muchos atribuyen el origen de su facultad creadora a otro ente abstracto al que se conoce con el término de musa o musas, porque suele ser frecuente referirse a ellas en forma plural, y creen que se encuentran íntimamente compenetrados con ellas cuando le acuden con afluencia y fecundidad las ideas y tiene la sensación interior de que lo que surge de sí mismo ya existía antes en algún lugar al margen de lo estrictamente humano.
Estaríamos hablando de algún modo de una forma intuitiva de escribir. Sin embargo, es posible que sólo con esto no sea suficiente y que, además de sentirnos inspirados por las musas, sea necesaria también una importante labor de dedicación y desarrollo consciente de ingenio para aquilatar con acierto lo que en un principio era tan sólo una chispa de luz sin forma definida que vagaba por el espacio.

vicente dijo
Yo oí hablar una vez de un escultor que esculpía el mármol sólo cuando la inspiración le permitía ver la obra de arte que encerraba dentro.
5 Agosto 2006 | 11:35 AM